¡¡¡¡Gracias Santidad!!!!

¡¡¡¡Gracias Santidad!!!!
¡¡¡Gracias Santidad!!

viernes, 22 de octubre de 2010

Se forma un nuevo grupo de catequitas.

Damos gracias a Dios por el nuevo grupo de catequistas que se ha formado. Muchos de sus miembros, tiene ya algunos años de experiencia como catequista en ésta Parroquia. Felicitamos a este numeroso grupo y damos la bienvenida de manera especial a los nuevos. Este grupo se encargará de dar la catequesis a los niños que empiezan el primer nivel de la preparación de la Primera Comunión.

jueves, 21 de octubre de 2010

Reclinatorios para los bancos. 20 años de espera.

Gracias a la colaboración de muchos, se ha podido terminar los bancos de nuestra Parroquia que les faltaba los reclinatorios. Una empresa familiar de carpinteros de nuestro pueblo, se han encargado de realizar la hermosa terminación en madera de pino chileno. Desde aquí felicitamos a estos carpinteros de nuestro pueblo que han realizado este hermoso trabajo.

viernes, 15 de octubre de 2010

¡ MUCHAS FELICIDADES SR. ARZOBISPO!

NUESTRO QUERIDO D. JUAN JOSÉ CUMPLE HOY 65 AÑOS, DESDE LA PARROQUIA DE SANTIPONCE QUEREMOS FELICITARLE Y DAR GRACIAS A DIOS POR ÉL!

domingo, 10 de octubre de 2010

Tríduo a la Patrona.

De miércoles a viernes, se celebrará el Tríduo a la Virgen a las 8 de la tarde. Media hora antes se expondrá en Santísimo y se rezará el rosario.

jueves, 7 de octubre de 2010

Nos sentimos orgullosos de ser Iglesia Católica en España.

Estas son las cifras de la Iglesia Católica · 5.141 Centros de enseñanza; 990.774 alumnos. (Ahorran al Estado 3 millones de euros por centro al año) · 107 hospitales (Ahorran al Estado 50 millones de euros por hospital al año) · 1.004 centros; entre ambulatorios, dispensarios, asilos, centros de minusválidos, de transeúntes y de enfermos terminales de SIDA; un total de 51.312 camas (Ahorran al Estado 4 millones de euros por centro al año) · Gasto de Cáritas al año: 155 millones de euros (salidos del bolsillo de los cristianos españoles.) · Gasto de Manos Unidas: 43 millones de euros (del mismo bolsillo) · Gasto de las Obras Misionales Pontificias (Domund): 21 millones de euros (¿Imaginan de dónde sale?) · 365 Centros de reeducación para marginados sociales: ex-prostitutas, ex-presidiarios y ex-toxicómanos; 53.140 personas. (Ahorran al Estado, medio millón de euros por centro) · 937 orfanatos; 10.835 niños abandonados. (Ahorran al Estado 100.000 euros por centro) · El 80 % del gasto de conservación y mantenimiento del Patrimonio histórico-artístico. (Se ha calculado un ahorro aproximado al Estado de entre 32.000 y 36.000 millones de euros al año) A todo esto tenemos que sumar que casi la totalidad de personas que trabajan o colaboran con Manos Unidas, Cáritas, etc… son voluntarios 'sin sueldo' (aunque a algunos les extrañe es cierto, hay personas que trabajan por los demás sin pedir a cambio un salario). ¿En cuánto podríamos cuantificar su trabajo? Lo asombroso es que nadie (o muy pocos) saben de este ahorro esencial para que la economía española 'vaya bien...'. Reenviemos este artículo para que llegue a quienes critican injustamente a la Iglesia por cualquier motivo ¿Por qué nos vamos a avergonzar de nuestra Iglesia? Nos sentimos orgullosos de ser católicos

miércoles, 6 de octubre de 2010

Habla nuestro Arzobispo: Un sí rotundo a la vida.

Queridos hermanos y hermanas: En las últimas semanas no pocos cristianos de la Archidiócesis me habéis manifestado vuestra preocupación por la celebración en Sevilla de un congreso de ámbito mundial sobre el aborto, con la finalidad de compartir información, experiencias y nuevas técnicas para mejorar la calidad de las prácticas abortivas. Tendrá lugar entre los días 21 y 23 de octubre y, según parece, será financiado por instituciones públicas de la capital y la región. Algunos me habéis pedido que haga cuanto esté a mi alcance por impedirlo. Como podéis imaginar, no tengo en mis manos la posibilidad evitar su celebración, pero si tengo el deber de iluminar la conciencia de nuestros fieles sobre este acontecimiento que, a mi juicio, no va a ser un hito glorioso en la historia de nuestra ciudad. El pasado 4 de julio entró en vigor en España la llamada Ley de Salud Sexual y Reproductiva y de la Interrupción Voluntaria del Embarazo, que en realidad no es otra cosa que una liberalización total del aborto, considerado como un derecho de la mujer, mientras se conculcan los más elementales derechos del hijo que lleva en sus entrañas. Su carácter legal no le confiere el marchamo de moralidad, pues no todo lo que es legal es moral. El aborto es siempre una inmoralidad, un mal objetivo; no es progreso sino regresión. En realidad es un “crimen abominable”, como lo calificó el Concilio Vaticano II (GS 51), por ser la eliminación voluntaria y querida de un ser humano a petición de sus progenitores, con el concurso de los médicos, los primeros, junto con los padres, que deberían tutelar esa vida naciente. ¿Y qué podemos hacer los cristianos ante el drama del aborto y ante la segura celebración del citado congreso? Una primera posibilidad es que nos sensibilicemos ante este tema auténticamente mayor, y que tratemos de sensibilizar a nuestros conciudadanos, muchos de los cuales aceptan casi sin pestañear la realidad del aborto en nombre del progreso y de la libertad de la mujer. La aceptación social del aborto es una realidad fatal, como reconociera el filósofo Julián Marías hace unos años, calificándola como uno de los acontecimientos más graves que han acaecido en el siglo XX. Algo parecido afirmó poco antes de su muerte el gran escritor Miguel Delibes. En este sentido os invito a todos a difundir en vuestros ambientes, en vuestros hogares, en vuestros lugares de trabajo y en cualquier oportunidad, también en la catequesis y en la formación religiosa escolar, el Evangelio de la Vida, es decir, el valor sagrado de toda vida humana desde la fecundación hasta su ocaso natural, de modo que paulatinamente vayamos sustituyendo la mentalidad abortista y la “cultura de la muerte” por una cultura que acoja y promueva la vida. En diciembre de 2007, la Asamblea General de la ONU adoptó una resolución por la que se invitaba a los Estados miembros a instituir una moratoria en la aplicación de la pena de muerte. Dios quiera que llegue también el día en que el aborto sea suprimido de nuestras leyes y todos reconozcamos con vergüenza el inmenso y trágico error cometido en los siglos XX y XXI por la humanidad. ¿Qué más podemos hacer? Una forma sencilla de implicarnos en la defensa de la vida humana es rezar. La oración privada y pública es el alma de toda pastoral. También lo es de la defensa de la vida, don de Dios, del que nadie arbitrariamente puede disponer. Así lo reconocía el Papa Juan Pablo II en 1995 en la encíclica Evangelium vitae al decirnos que "es urgente una gran oración por la vida, que abarque al mundo entero. Que desde cada comunidad cristiana, desde cada grupo o asociación, desde cada familia y desde el corazón de cada creyente, con iniciativas extraordinarias y con la oración habitual, se eleve una súplica apasionada a Dios, Creador y amante de la vida". Por ello, sugiero a los sacerdotes que en los días de la celebración del congreso tengan en cuenta esta intención en las preces de los fieles de la Santa Misa y en el rezo del Rosario en las parroquias, y que incluso programen algún acto especial de oración ante el Santísimo por esta causa. Lo pido también a las contemplativas, a las Hermandades en sus cultos y a los grupos y movimientos apostólicos. En todos los casos se puede concluir la oración con la bellísima plegaria a la Santísima Virgen que escribiera el Papa Juan Pablo II como colofón de la citada encíclica. Termino mi carta semanal manifestando mi respaldo y aliento a las instituciones, confesionales o no, que promueven iniciativas a favor de la vida y que ayudan a las madres en circunstancias difíciles para que acojan generosamente el fruto de sus entrañas. Pocas formas de acción social y de apostolado son hoy tan hermosas y urgentes como ésta. Dios quiera que seamos muchos, también las instancias públicas, los que les secundemos y ayudemos. Para todos, mi saludo fraterno y mi bendición. + Juan José Asenjo Pelegrina Arzobispo de Sevilla

domingo, 3 de octubre de 2010

El jueves festividad de la Virgen del Rosario.

El próximo jueves tendra lugar a partir de las 7 .30 de la tarde la ofrenda florar a la Virgen. Ya que estamos viviendo tiempos de grandes problemas económicos es por lo que el párroco ha invitado a que las ofrendas se hagan pero en vez de comprar flores, se traigan el dinero de las mismas para ayudar a los más necesitados de Santiponce. A las 8 será la santa Misa y sobre las 9 el rezo del Santo Rosari por las callles del pueblo. E lsábado la MIsa será a las 12 de la mañana y por la tarde a las 8.30 la salida procesional de la Virgen.

jueves, 23 de septiembre de 2010

Recoger solicitudes para apuntarse a las catequesis de Primera Comunión.

Se comunica a toda la feligresía que pueden pasarse a recoger las solicitudes para aquellos niños que le corresponden el comienzo de la catequesis de preparación de la Primera Comunión de primer año.

Comienzo de las Misiones en Santiponce: Misa de inauguración.

Con el calor de un nutrido grupo de todas las edades, acompañadp por un excelente cuerpo de monaguillos y presidido por el padre misionero claretiano a las 8.30 de la tarde, tuvo lugar en la Parroquia la emotiva celebración del comienzo de las MIsiones del pueblo. El Padre Lorenzo, explicó lo que haremos este año para prepararnos y asi el año que viene transmitir lo que hemos aprendido.

sábado, 18 de septiembre de 2010

En terreno de Santiponce se beatifica a la sucesora de Santa Angela: La Parroquia de Santiponce presente!!

Nos sentimos orgullosos de los jóvenes de nuestra Parroquia, que desde las 5.30 de la mañana estaban ya en el estadio olímpico como voluntarios de la beatificación. La rápida beatificación de Madre María de la Purísima ha sido posible tras serle atribuida la milagrosa curación de la niña Ana María Rodríguez Casado, que nació sin la vena cava inferior y con una cardiopatía congénita en 2001 en La Palma del Condado y quien ha recibido su primera comunión en el estadio de La Cartuja entre los aplausos de las decenas de miles de asistentes. A las 7 de la mañana, la Iglesia de Santiponce, con su Párroco a la cabeza, salia, desde la Parroquia en un autobus contratado especialmente para transportarnos al estadio olimpico, lugar donde tuvo lugar la gran celabración debeatificacion de María de la Purísima, sucesora de Sor Angela. Un grupo de unos 30 se fueron a pie hasta el estadio. Ha sido todo un gran acontecimiento para nuestra Parroquia, que ha celebrado, una vez más, la alegría de la fe. La llegada de la Esperanza Macarena, fue impresionante. Un grupo de 600 sacerdotes participaron en la Misa. Un total de 45.000 personas llenaban el estadio olímpico. Los que tuvieron la suerte de participar, regresaron a Santiponce llenos de la gracia de Dios.

viernes, 17 de septiembre de 2010

Misa de Inauguración de las Misiones en Santiponce.

El próximo miércoles 22 a las 8.30 de la tarde, celebraremos el comienzo de las Misiones de Santiponce, con la presencia de los claretianos entre nosotros. Hacemos una llamada desde aquí a todos los creyentes que colaboran con la Iglesia del pueblo, a participar en esta Misa.

jueves, 16 de septiembre de 2010

El Aborto: El gran asesinato de la vida indefensa.

Es un vídeo duro pero necesario. Imprescindible en una sociedad totalmente dormida en su cómodo bienestar que ha perdido todo el sentido de la justicia y de la defensa al más débil. Ante el aborto no son aceptables las medias tintas, es un asesinato vil y violento, y los que se dedican "profesionalmente" a ello son sicarios sin escrúpulos que aprovechan su aplastante superioridad para matar a bebés inocentes. Los próximos 21, 22 y 23 de octubre, Sevilla se convierte en la sede del congreso abortista internacional promovido por el negocio de la muerte. "Calidad y acompañamiento" frente al aborto es el lema del congreso. El Ayuntamiento de Sevilla promociona el evento y la Junta de Andalucía por su parte lo ha declarado de utilidad científico-sanitaria. Ahí es poco.

sábado, 11 de septiembre de 2010

Denuncia a los cuatro vientos.

En la noche del vienes, tuve la ocasión de acudir a la Plaza de San Francisco. Lugar emblematico, donde los sevillano situamos los llamados Palcos de la Carrera Oficial de la Semana Santa Sevillana. Me encontre una exposición de neveras, traídas de Cuba, que han costado , segun fuentes consultadas unos 140.000 euros (del dinero de los sevillanos, en época de crisis). Una de las neveras era una ofensa total a todoun pueblo y de toda una ciudad que tiene en el escudo el llamarse "mariana y de pasear sus crucificados por esa plaza". Ocupando toda la puerta de la nevera me encuentro un cerdo crucificado
y el INRI encima del cerdo. Ante la posibilidad de hacer una foto mas de cerca, el guarda de seguridad, se interpone para impedir que se hiciera la foto. Desde aqui, queremos denunciar este hecho tan grave contra la fe, la falta de respeto y la intolerancia de un ayuntamiento. La suerte, es que no ha sido una ofensa contra los musulmanes, ya que en ese caso , el alcalde y todo su equipo abrían terminado cada uno en una nevera, prendido fuego y arrojados al Guadalquivir, como funeral vikingo''.

jueves, 2 de septiembre de 2010

Habla nuestro Arzobispo,ante el nuevo curso pastoral.

    Queridos hermanos  y hermanas:   Inicio mi carta pastoral de comienzo de curso saludando cordial y fraternalmente a los sacerdotes, consagrados, seminaristas y laicos de la Archidiócesis. A todos os deseo que hayáis podido descansar unos días para tomar fuerzas para el nuevo camino que se abre ante nuestros pies y reemprender así con ilusión renovada nuestras tareas apostólicas y evangelizadoras. Comenzamos un nuevo año pastoral que el Señor nos ofrece como don para continuar escribiendo con nosotros una historia de amor y de salvación. Nos ponemos en camino con gozo y esperanza, con nuestra confianza puesta en el Señor, que es quien, por medio de su Espíritu, “obra en nosotros el querer y el obrar según su beneplácito” (Flp 2,13). Comenzaremos este nuevo año de gracia con la solemne Beatificación de la Sierva de Dios, Madre María de la Purísima, que tendrá lugar el próximo 18 de septiembre, y que va constituir para todos un elocuente recordatorio de que nuestro principalísimo quehacer en el nuevo curso es aspirar con todas nuestras fuerzas a la santidad. Después, también en el mes de septiembre, tendrán lugar las elecciones al Consejo del Presbiterio, órgano que ayuda al Arzobispo en el gobierno pastoral de nuestra Iglesia diocesana, y que se constituirá en los primeros días de octubre. En este curso iremos dando los pasos oportunos para la apertura del Seminario Menor en septiembre de 2011, en el que tantas esperazas tengo depositadas y para el que solicito humildemente la colaboración de todos, muy especialmente de los sacerdotes, padres, educadores, profesores de Religión y catequistas. Todos habremos de emplearnos a fondo también en la preparación de la participación de nuestros jóvenes en la Jornada Mundial de la Juventud, que tendrá lugar en Madrid en el mes de agosto, de la que tantos bienes sobrenaturales y apostólicos  cabe esperar. Pero, sobre todo, en la pastoral ordinaria, deberemos seguir esforzándonos en la aplicación del Plan Pastoral Diocesano, sobre el que ya hemos venido trabajando en el curso pasado, todo él centrado en “la Parroquia, casa de la familia cristiana”, la concreción más pequeña de la Iglesia, es decir la Iglesia de Dios junto a las casas de sus hijos para brindarles los dones de la salvación. En los últimos meses las Delegaciones Diocesanas y algunos arciprestazgos han ido proponiendo lo que podrían ser las prioridades pastorales para el nuevo curso. Son tres y las hago mías con entusiasmo. 1. La primera prioridad tiene como título “La parroquia, casa de los jóvenes”, y su meta es  la potenciación de la pastoral juvenil en cada una de nuestras parroquias, coincidiendo con la Jornada Mundial de la Juventud ya mencionada. El objetivo último debería ser que en todas y cada una de las parroquias de nuestra Archidiócesis, eficazmente coordinadas por la Delegación Diocesana, se articule una pastoral juvenil seria, consistente, que busque la formación de nuestros jóvenes y su encuentro con Jesucristo y con la Iglesia. Sobre todo ello escribiré con algún detenimiento en la hoja diocesana en una próxima carta semanal. 2. La segunda prioridad lleva como titulo “La parroquia, ámbito privilegiado para la  formación de adultos”. Todos hemos de ser conscientes de que hoy más que nunca necesitamos laicos bien formados, que puedan dar razón de su fe y de su esperanza. En ese sentido, hay que seguir apoyando a las Delegaciones de Apostolado Seglar y de Hermandades y Cofradías, que están haciendo un esfuerzo notable por implantar el Itinerario de formación cristiana para adultos de la Conferencia Episcopal Española, un instrumento muy válido para potenciar la formación doctrinal de nuestros laicos. 3.  La tercera prioridad se titula “La parroquia hogar de caridad y fraternidad”. El curso pastoral que ahora iniciamos va a seguir estando marcado, por desgracia, por la crisis económica. Por ello, me detengo con alguna extensión en este punto. Los técnicos y voluntarios de Caritas Diocesana y de las Caritas parroquiales, los sacerdotes, los religiosos que mantienen infinidad de obras sociales y caritativas, y los responsables de las Hermandades y Cofradías habéis conocido el dolor, la desesperanza y los sufrimientos de los pobres, los parados, los inmigrantes, los sin techo, y de cientos de familias que sufren las consecuencias de lo algunos han dado en llamar una verdadera emergencia social. Más de uno me habéis confesado vuestros sentimientos de frustración e impotencia al no poder dar respuesta a tantas situaciones de dolor por la limitación de los recursos. La crisis está provocando el deterioro del tejido industrial, de la agricultura y del comercio en toda España y, también en nuestra provincia. Son muchos los que han visto empeorar sus condiciones laborales, los que han perdido el empleo e, incluso su casa, al no poder satisfacer los plazos de la hipoteca. Son muchos los trabajadores autónomos y empresarios que encuentran serias dificultades para sacar adelante sus negocios familiares o sus pequeñas o medianas empresas. La crisis económica está provocando una gran crisis social. Cada vez es más sombrío el futuro de los inmigrantes, de los jóvenes y de miles de matrimonios y familias. La crisis, de alcance mundial, ha sacudido los pilares de un sistema económico y financiero que parecía inconmovible y que ofrecía aparentemente todo lo que el hombre del primer mundo necesitaba para alcanzar su felicidad. Se han hecho muchas valoraciones de lo sucedido, algunas más  superficiales, otras más profundas. Mientras que algunos consideran que todo se solucionará con medidas técnicas capaces de alumbrar un nuevo orden financiero internacional, la Iglesia ha llamado la atención sobre las raíces éticas de la crisis, que están reclamando la floración de una nueva cultura de la solidaridad y de la participación responsable en la construcción del futuro de nuestro planeta. Se ha dicho que existe una responsabilidad moral de los políticos, gobernantes y profesionales de las finanzas. En realidad, la crisis nos interpela a todos. Todos hemos de preguntarnos en qué medida somos responsables de lo sucedido por haber convertido el consumismo frenético y el bienestar individualista en el valor supremo, en un ídolo en definitiva, viviendo muchas veces por encima de nuestras posibilidades. Urge, pues, recuperar un estilo de vida personal más austero y solidario. Urge además impulsar un nuevo orden económico mundial al servicio de cada hombre o mujer y de todos los hombres y mujeres, respetuoso al mismo tiempo con la creación, don de Dios. Urge que las comunidades cristianas conozcan en profundidad la Doctrina Social de la Iglesia y que en las sesiones de formación de nuestros grupos y movimientos apostólicos se estudie con seriedad la encíclica Caritas in veritate del Santo Padre Benedicto XVI. Este precioso documento pontificio nos servirá de aliento para trabajar conjuntamente y salir al paso de las necesidades de tantos hermanos nuestros que están sufriendo en primera persona las consecuencias de la crisis. En este sentido, invito a todas las comunidades cristianas de la Archidiócesis, a Caritas Diocesana y a las Caritas parroquiales, a hacer todos los esfuerzos que estén a nuestro alcance para que ningún necesitado que acude a nosotros se sienta defraudado y para que nuestras parroquias sean verdaderos hogares de caridad.    4.  A estas tres prioridades, me parece necesario añadir una cuarta, que podría llevar como titulo: La parroquia, mesa en la que compartimos el pan de la Palabra y el Pan de la Eucaristía. En el texto del Plan Pastoral Diocesano se cita expresamente un fragmento del discurso de Benedicto XVI a la Asamblea del Consilium de laicis de octubre de 2006, en el que el Papa afirma que “la parroquia… crece en el entendimiento y en la cohesión fraterna si ora incesantemente, si permanece a la escucha de la palabra de Dios y, sobre todo, si participa con fe en la celebración de la Eucaristía, presidida por el sacerdote. En este sentido, escribía el amado Juan Pablo II en su última encíclica Ecclesia de Eucaristía: La parroquia es una comunidad de bautizados que expresan y confirman su identidad principalmente por la celebración del sacrificio eucarístico”. Así es realidad. Sin la fuerza vivificadora que nos brinda la Eucaristía, ni la pastoral juvenil, ni los proyectos de formación de adultos, ni nuestra cercanía eficaz a los más pobres podrán subsistir por mucho tiempo. Por ello, propongo trabajar también este aspecto decisivo en la vida de nuestras comunidades. La vida de la Iglesia y de sus miembros va creciendo gracias al alimento que, como sarmientos, recibimos de la vid que es Cristo (Jn 15,1-10). La experiencia y el hecho cristiano parten de la experiencia del conocimiento del amor de Dios que se ha manifestado en Cristo Jesús: «como el Padre me amó, yo también os he amado a vosotros; permaneced en mi amor» (Jn 15,9). Pero para tener un encuentro personal que llene nuestro corazón plenamente y lo transforme según el modelo de Cristo, es necesario encontrarnos con Él y con su amor allí donde Él ha querido quedarse. No es posible ser cristiano sin Cristo; no se puede ser auténticamente discípulo de Cristo, y dar los frutos que cabe esperar de un discípulo, sin vincularnos personalmente con el Señor resucitado, a través del sacramento que Él mismo ha instituido para estar con nosotros hasta el final de los tiempos. A la celebración eucarística llevamos nuestras vidas y de ella salimos para cumplir cristianamente nuestras tareas, anhelos y proyectos, para compartir y testimoniar nuestra fe y para dar a conocer a todos el amor del Señor, especialmente a través de nuestro amor y caridad con los más pobres y necesitados. Todos estamos convocados a vivir de la manera más consciente y plena el encuentro con Cristo en la Eucaristía, cumpliendo su más ardiente deseo: “permaneced en mi amor” (Jn 15, 9).   En la carta apostólica Mane nobiscum Domine, nos invitaba el Papa Juan Pablo II a fortalecer nuestra fe y nuestro amor al sacramento que es el centro de la vida eclesial, y a vivir, en suma, una espiritualidad profundamente eucarística, tomando  “conciencia renovada del tesoro incomparable que Cristo ha encomendado a su Iglesia" (n. 29).  El Papa nos pedía conocer, amar y contemplar el rostro eucarístico del Señor, impregnándonos de sus actitudes eucarísticas, del modo de ser de Cristo en la Eucaristía y que pasa de Él a nosotros cuando celebramos y adoramos el misterio de nuestra fe (Ib. 25). El propio Juan Pablo II, en su encíclica Ecclesia de Eucaristía nos decía que "todo compromiso de santidad, toda acción orientada a realizar la misión de la Iglesia, toda puesta en práctica de planes pastorales, ha de sacar del misterio eucarístico la fuerza necesaria y se ha de ordenar a él como a su culmen" (EdeE 60).   En la celebración de la Santa Misa se perpetúa y actualiza de modo incruento el único sacrificio de la cruz. En ella se renueva la ofrenda sacrificial de Cristo al Padre en favor de toda la humanidad (EdeE 12), que nos impulsa a ofrecernos a Él como victima viva de alabanza y propiciación por los pecados del mundo. En ella recibimos el sustento que hoy necesitamos más que nunca, en estos tiempos recios que nos ha tocado vivir. En ella Jesús sigue siendo el Pan vivo bajado del cielo que alimenta nuestros corazones mientras peregrinamos hacia la casa del Padre. Vivamos cada día con emoción renovada la Santa Misa. Intensifiquemos la preparación cálida para recibir al Señor en nuestros corazones y hagamos cuanto esté a nuestro alcance para recuperar la acción de gracias, esos momentos de diálogo íntimo y también de crecimiento interior, en los que el Señor graba en nuestro corazón sus propios sentimientos y nos alienta en el camino de la santidad.   Como os pedía en una de mis cartas semanales del pasado mes de julio, es necesario seguir insistiendo en la recuperación del sentido cristiano del domingo, el día primordial de los cristianos, el día del Señor resucitado y del don de su Espíritu, y el señor de los días. El domingo es la pascua de la semana, el día en que todos estamos invitados a vivir la alegría de la salvación, a incrementar nuestra formación cristiana, a vivir con gozo la vida familiar, más difícil hoy en el curso de la semana, a hacer obras de caridad con los pobres y los enfermos y a gozar de la naturaleza, don de Dios.   Es urgente seguir insistiendo, sobre todo, en la importancia de la Eucaristía dominical, subrayando su dimensión evangelizadora, como es también necesario  que los sacerdotes cuidemos la dignidad de la celebración, de acuerdo con las normas de la Iglesia, pues no somos los dueños ni de la Eucaristía ni de nuestras comunidades. Es urgente también potenciar en nuestras parroquias la adoración y el culto eucarístico fuera de la Misa, verdadero manantial de santidad. Dios quiera que nuestras comunidades cristianas rivalicen en iniciativas que propicien la adoración eucarística, brindando a los fieles la posibilidad de contemplar al Señor, acompañarlo, expiar y reparar, pues de ello se derivarán muchos bienes sobrenaturales para nuestra Archidiócesis y para nuestras parroquias. Hagamos también todo lo posible por recuperar las actitudes físicas convenientes en la celebración, entre ellas la genuflexión, gesto lleno de amor, de sumisión y adoración al Señor presente en los sagrarios de nuestras iglesias.    La Eucaristía es la fuente de la comunión eclesial. Participar en ella exige vivir la comunión y la fraternidad. Participar en el banquete del Señor ha de convertirnos en artífices y promotores de comunión fraterna en un mundo herido por tantas formas de división y de discordia. La participación en la Eucaristía entraña efectivamente una exigencia firmísima de unidad para nuestras comunidades. En ella aprendemos a ser pan partido y sangre derramada en el servicio a nuestros hermanos y comprendemos cuál debe ser la medida y la intensidad de nuestra entrega. Ella es escuela de diálogo y colaboración, de fraternidad sincera, de perdón, de amor gratuito y de servicio a los últimos, los hermanos más pobres, los transeúntes, los ancianos, enfermos e inmigrantes. Con el Papa Juan Pablo II os recuerdo que este es el criterio básico de la autenticidad de nuestras celebraciones eucarísticas (EdeE 28), que de lo contrario pueden convertirse en un puro teatro. Hasta aquí las cuatro prioridades que deberán reclamar la atención de los sacerdotes y religiosos que trabajan en nuestra Archidiócesis y de los laicos, cualesquiera que sean los grupos o movimientos a los que pertenecen. La comunión en el plano doctrinal y disciplinar, y que se manifiesta también en el mutuo aprecio y afecto fraterno, necesita ser completada por la comunión en el plano pastoral, que es siempre manantial de eficacia en la evangelización y en el apostolado. La comunión nunca es un valor tangencial en la vida de la Iglesia. Pertenece a su misma entraña, puesto que la Iglesia, como nos dijeran San Cipriano y San Agustín y recoge el Concilio Vaticano II, “es una muchedumbre de pueblos reunidos por la unidad del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo” (LG 4). Esto quiere decir que la Iglesia sólo se realiza como Iglesia imitando la unidad de la que procede, mientras que se niega a sí misma y se trunca su edificación y crecimiento cuando surgen las fragmentaciones y las quiebras de la unidad.  Las citadas prioridades han de ser completadas con las correspondientes acciones por las  Delegaciones Diocesanas más concernidas, en concreto Pastoral juvenil, Apostolado Seglar, Hermandades y Cofradías, Pastoral Obrera, Orientación Social, Caritas Diocesana y Liturgia, de modo que puedan ser aprobadas en uno de los primeros Consejos Episcopales del mes de septiembre, para ser trabajadas ulteriormente en los Encuentros de Vicaría de comienzo de curso y en las reuniones arciprestales.  Bajo la protección maternal de la Santísima Virgen, tan querida y venerada en innumerables santuarios y ermitas de toda la geografía diocesana,  ponemos el curso pastoral que estamos iniciando. A Ella nos acogemos para que nos ayude a seguir con gozo y esperanza las huellas del Maestro. Él, que a través de su Espíritu, fecunda con la lluvia de su gracia nuestros mejores propósitos y proyectos, nos invita una vez más a echar las redes confiando en su Palabra y a remar con Él mar a dentro. Deseándoos un curso pastoral lleno de frutos sobrenaturales y apostólicos, contad todos con mi saludo fraterno y mi bendición. Sevilla, 1 de septiembre de 2010 + Juan José Asenjo Pelegrina Arzobispo de Sevilla  

domingo, 29 de agosto de 2010

Comentario al Evangelio del domingo. XXII

Jesús está comiendo invitado por uno de los principales fariseos de la región. Lucas nos indica que los fariseos no dejan de espiarlo. Jesús, sin embargo, se siente libre para criticar a los invitados que buscan los primeros puestos e, incluso, para sugerir al que lo ha convidado a quiénes ha de invitar en adelante. Es esta interpelación al anfitrión la que nos deja desconcertados. Con palabras claras y sencillas, Jesús le indica cómo ha de actuar: «No invites a tus amigos ni a tus hermanos ni a tus parientes ni a los vecinos ricos». Pero, ¿hay algo más legítimo y natural que estrechar lazos con las personas que nos quieren bien? ¿No ha hecho Jesús lo mismo con Lázaro, Marta y María, sus amigos de Betania? Al mismo tiempo, Jesús le señala en quiénes ha de pensar: «Invita a los pobres, lisiados, cojos y ciegos». Los pobres no tienen medios para corresponder a la invitación. De los lisiados, cojos y ciegos, nada se puede esperar. Por eso, no los invita nadie. ¿No es esto algo normal e inevitable? Jesús no rechaza el amor familiar ni las relaciones amistosas. Lo que no acepta es que ellas sean siempre las relaciones prioritarias, privilegiadas y exclusivas. A los que entran en la dinámica del reino de Dios buscando un mundo más humano y fraterno, Jesús les recuerda que la acogida a los pobres y desamparados ha de ser anterior a las relaciones interesadas y los convencionalismos sociales. ¿Es posible vivir de manera desinteresada? ¿Se puede amar sin esperar nada a cambio? Estamos tan lejos del Espíritu de Jesús que, a veces, hasta la amistad y el amor familiar están mediatizados por el interés. No hemos de engañarnos. El camino de la gratuidad es casi siempre duro y difícil. Es necesario aprender cosas como éstas: dar sin esperar mucho, perdonar sin apenas exigir, ser más pacientes con las personas poco agradables, ayudar pensando sólo en el bien del otro. Siempre es posible recortar un poco nuestros intereses, renunciar de vez en cuando a pequeñas ventajas, poner alegría en la vida del que vive necesitado, regalar algo de nuestro tiempo sin reservarlo siempre para nosotros, colaborar en pequeños servicios gratuitos. Jesús se atreve a decir al fariseo que lo ha invitado: «Dichoso tú si no pueden pagarte». Esta bienaventuranza ha quedado tan olvidada que muchos cristianos no han oído hablar nunca de ella. Sin embargo, contiene un mensaje muy querido para Jesús: "Dichosos los que viven para los demás sin recibir recompensa. El Padre del cielo los recompensará".