¡¡¡¡Gracias Santidad!!!!

¡¡¡¡Gracias Santidad!!!!
¡¡¡Gracias Santidad!!

jueves, 23 de septiembre de 2010

Recoger solicitudes para apuntarse a las catequesis de Primera Comunión.

Se comunica a toda la feligresía que pueden pasarse a recoger las solicitudes para aquellos niños que le corresponden el comienzo de la catequesis de preparación de la Primera Comunión de primer año.

Comienzo de las Misiones en Santiponce: Misa de inauguración.

Con el calor de un nutrido grupo de todas las edades, acompañadp por un excelente cuerpo de monaguillos y presidido por el padre misionero claretiano a las 8.30 de la tarde, tuvo lugar en la Parroquia la emotiva celebración del comienzo de las MIsiones del pueblo. El Padre Lorenzo, explicó lo que haremos este año para prepararnos y asi el año que viene transmitir lo que hemos aprendido.

sábado, 18 de septiembre de 2010

En terreno de Santiponce se beatifica a la sucesora de Santa Angela: La Parroquia de Santiponce presente!!

Nos sentimos orgullosos de los jóvenes de nuestra Parroquia, que desde las 5.30 de la mañana estaban ya en el estadio olímpico como voluntarios de la beatificación. La rápida beatificación de Madre María de la Purísima ha sido posible tras serle atribuida la milagrosa curación de la niña Ana María Rodríguez Casado, que nació sin la vena cava inferior y con una cardiopatía congénita en 2001 en La Palma del Condado y quien ha recibido su primera comunión en el estadio de La Cartuja entre los aplausos de las decenas de miles de asistentes. A las 7 de la mañana, la Iglesia de Santiponce, con su Párroco a la cabeza, salia, desde la Parroquia en un autobus contratado especialmente para transportarnos al estadio olimpico, lugar donde tuvo lugar la gran celabración debeatificacion de María de la Purísima, sucesora de Sor Angela. Un grupo de unos 30 se fueron a pie hasta el estadio. Ha sido todo un gran acontecimiento para nuestra Parroquia, que ha celebrado, una vez más, la alegría de la fe. La llegada de la Esperanza Macarena, fue impresionante. Un grupo de 600 sacerdotes participaron en la Misa. Un total de 45.000 personas llenaban el estadio olímpico. Los que tuvieron la suerte de participar, regresaron a Santiponce llenos de la gracia de Dios.

viernes, 17 de septiembre de 2010

Misa de Inauguración de las Misiones en Santiponce.

El próximo miércoles 22 a las 8.30 de la tarde, celebraremos el comienzo de las Misiones de Santiponce, con la presencia de los claretianos entre nosotros. Hacemos una llamada desde aquí a todos los creyentes que colaboran con la Iglesia del pueblo, a participar en esta Misa.

jueves, 16 de septiembre de 2010

El Aborto: El gran asesinato de la vida indefensa.

Es un vídeo duro pero necesario. Imprescindible en una sociedad totalmente dormida en su cómodo bienestar que ha perdido todo el sentido de la justicia y de la defensa al más débil. Ante el aborto no son aceptables las medias tintas, es un asesinato vil y violento, y los que se dedican "profesionalmente" a ello son sicarios sin escrúpulos que aprovechan su aplastante superioridad para matar a bebés inocentes. Los próximos 21, 22 y 23 de octubre, Sevilla se convierte en la sede del congreso abortista internacional promovido por el negocio de la muerte. "Calidad y acompañamiento" frente al aborto es el lema del congreso. El Ayuntamiento de Sevilla promociona el evento y la Junta de Andalucía por su parte lo ha declarado de utilidad científico-sanitaria. Ahí es poco.

sábado, 11 de septiembre de 2010

Denuncia a los cuatro vientos.

En la noche del vienes, tuve la ocasión de acudir a la Plaza de San Francisco. Lugar emblematico, donde los sevillano situamos los llamados Palcos de la Carrera Oficial de la Semana Santa Sevillana. Me encontre una exposición de neveras, traídas de Cuba, que han costado , segun fuentes consultadas unos 140.000 euros (del dinero de los sevillanos, en época de crisis). Una de las neveras era una ofensa total a todoun pueblo y de toda una ciudad que tiene en el escudo el llamarse "mariana y de pasear sus crucificados por esa plaza". Ocupando toda la puerta de la nevera me encuentro un cerdo crucificado
y el INRI encima del cerdo. Ante la posibilidad de hacer una foto mas de cerca, el guarda de seguridad, se interpone para impedir que se hiciera la foto. Desde aqui, queremos denunciar este hecho tan grave contra la fe, la falta de respeto y la intolerancia de un ayuntamiento. La suerte, es que no ha sido una ofensa contra los musulmanes, ya que en ese caso , el alcalde y todo su equipo abrían terminado cada uno en una nevera, prendido fuego y arrojados al Guadalquivir, como funeral vikingo''.

jueves, 2 de septiembre de 2010

Habla nuestro Arzobispo,ante el nuevo curso pastoral.

    Queridos hermanos  y hermanas:   Inicio mi carta pastoral de comienzo de curso saludando cordial y fraternalmente a los sacerdotes, consagrados, seminaristas y laicos de la Archidiócesis. A todos os deseo que hayáis podido descansar unos días para tomar fuerzas para el nuevo camino que se abre ante nuestros pies y reemprender así con ilusión renovada nuestras tareas apostólicas y evangelizadoras. Comenzamos un nuevo año pastoral que el Señor nos ofrece como don para continuar escribiendo con nosotros una historia de amor y de salvación. Nos ponemos en camino con gozo y esperanza, con nuestra confianza puesta en el Señor, que es quien, por medio de su Espíritu, “obra en nosotros el querer y el obrar según su beneplácito” (Flp 2,13). Comenzaremos este nuevo año de gracia con la solemne Beatificación de la Sierva de Dios, Madre María de la Purísima, que tendrá lugar el próximo 18 de septiembre, y que va constituir para todos un elocuente recordatorio de que nuestro principalísimo quehacer en el nuevo curso es aspirar con todas nuestras fuerzas a la santidad. Después, también en el mes de septiembre, tendrán lugar las elecciones al Consejo del Presbiterio, órgano que ayuda al Arzobispo en el gobierno pastoral de nuestra Iglesia diocesana, y que se constituirá en los primeros días de octubre. En este curso iremos dando los pasos oportunos para la apertura del Seminario Menor en septiembre de 2011, en el que tantas esperazas tengo depositadas y para el que solicito humildemente la colaboración de todos, muy especialmente de los sacerdotes, padres, educadores, profesores de Religión y catequistas. Todos habremos de emplearnos a fondo también en la preparación de la participación de nuestros jóvenes en la Jornada Mundial de la Juventud, que tendrá lugar en Madrid en el mes de agosto, de la que tantos bienes sobrenaturales y apostólicos  cabe esperar. Pero, sobre todo, en la pastoral ordinaria, deberemos seguir esforzándonos en la aplicación del Plan Pastoral Diocesano, sobre el que ya hemos venido trabajando en el curso pasado, todo él centrado en “la Parroquia, casa de la familia cristiana”, la concreción más pequeña de la Iglesia, es decir la Iglesia de Dios junto a las casas de sus hijos para brindarles los dones de la salvación. En los últimos meses las Delegaciones Diocesanas y algunos arciprestazgos han ido proponiendo lo que podrían ser las prioridades pastorales para el nuevo curso. Son tres y las hago mías con entusiasmo. 1. La primera prioridad tiene como título “La parroquia, casa de los jóvenes”, y su meta es  la potenciación de la pastoral juvenil en cada una de nuestras parroquias, coincidiendo con la Jornada Mundial de la Juventud ya mencionada. El objetivo último debería ser que en todas y cada una de las parroquias de nuestra Archidiócesis, eficazmente coordinadas por la Delegación Diocesana, se articule una pastoral juvenil seria, consistente, que busque la formación de nuestros jóvenes y su encuentro con Jesucristo y con la Iglesia. Sobre todo ello escribiré con algún detenimiento en la hoja diocesana en una próxima carta semanal. 2. La segunda prioridad lleva como titulo “La parroquia, ámbito privilegiado para la  formación de adultos”. Todos hemos de ser conscientes de que hoy más que nunca necesitamos laicos bien formados, que puedan dar razón de su fe y de su esperanza. En ese sentido, hay que seguir apoyando a las Delegaciones de Apostolado Seglar y de Hermandades y Cofradías, que están haciendo un esfuerzo notable por implantar el Itinerario de formación cristiana para adultos de la Conferencia Episcopal Española, un instrumento muy válido para potenciar la formación doctrinal de nuestros laicos. 3.  La tercera prioridad se titula “La parroquia hogar de caridad y fraternidad”. El curso pastoral que ahora iniciamos va a seguir estando marcado, por desgracia, por la crisis económica. Por ello, me detengo con alguna extensión en este punto. Los técnicos y voluntarios de Caritas Diocesana y de las Caritas parroquiales, los sacerdotes, los religiosos que mantienen infinidad de obras sociales y caritativas, y los responsables de las Hermandades y Cofradías habéis conocido el dolor, la desesperanza y los sufrimientos de los pobres, los parados, los inmigrantes, los sin techo, y de cientos de familias que sufren las consecuencias de lo algunos han dado en llamar una verdadera emergencia social. Más de uno me habéis confesado vuestros sentimientos de frustración e impotencia al no poder dar respuesta a tantas situaciones de dolor por la limitación de los recursos. La crisis está provocando el deterioro del tejido industrial, de la agricultura y del comercio en toda España y, también en nuestra provincia. Son muchos los que han visto empeorar sus condiciones laborales, los que han perdido el empleo e, incluso su casa, al no poder satisfacer los plazos de la hipoteca. Son muchos los trabajadores autónomos y empresarios que encuentran serias dificultades para sacar adelante sus negocios familiares o sus pequeñas o medianas empresas. La crisis económica está provocando una gran crisis social. Cada vez es más sombrío el futuro de los inmigrantes, de los jóvenes y de miles de matrimonios y familias. La crisis, de alcance mundial, ha sacudido los pilares de un sistema económico y financiero que parecía inconmovible y que ofrecía aparentemente todo lo que el hombre del primer mundo necesitaba para alcanzar su felicidad. Se han hecho muchas valoraciones de lo sucedido, algunas más  superficiales, otras más profundas. Mientras que algunos consideran que todo se solucionará con medidas técnicas capaces de alumbrar un nuevo orden financiero internacional, la Iglesia ha llamado la atención sobre las raíces éticas de la crisis, que están reclamando la floración de una nueva cultura de la solidaridad y de la participación responsable en la construcción del futuro de nuestro planeta. Se ha dicho que existe una responsabilidad moral de los políticos, gobernantes y profesionales de las finanzas. En realidad, la crisis nos interpela a todos. Todos hemos de preguntarnos en qué medida somos responsables de lo sucedido por haber convertido el consumismo frenético y el bienestar individualista en el valor supremo, en un ídolo en definitiva, viviendo muchas veces por encima de nuestras posibilidades. Urge, pues, recuperar un estilo de vida personal más austero y solidario. Urge además impulsar un nuevo orden económico mundial al servicio de cada hombre o mujer y de todos los hombres y mujeres, respetuoso al mismo tiempo con la creación, don de Dios. Urge que las comunidades cristianas conozcan en profundidad la Doctrina Social de la Iglesia y que en las sesiones de formación de nuestros grupos y movimientos apostólicos se estudie con seriedad la encíclica Caritas in veritate del Santo Padre Benedicto XVI. Este precioso documento pontificio nos servirá de aliento para trabajar conjuntamente y salir al paso de las necesidades de tantos hermanos nuestros que están sufriendo en primera persona las consecuencias de la crisis. En este sentido, invito a todas las comunidades cristianas de la Archidiócesis, a Caritas Diocesana y a las Caritas parroquiales, a hacer todos los esfuerzos que estén a nuestro alcance para que ningún necesitado que acude a nosotros se sienta defraudado y para que nuestras parroquias sean verdaderos hogares de caridad.    4.  A estas tres prioridades, me parece necesario añadir una cuarta, que podría llevar como titulo: La parroquia, mesa en la que compartimos el pan de la Palabra y el Pan de la Eucaristía. En el texto del Plan Pastoral Diocesano se cita expresamente un fragmento del discurso de Benedicto XVI a la Asamblea del Consilium de laicis de octubre de 2006, en el que el Papa afirma que “la parroquia… crece en el entendimiento y en la cohesión fraterna si ora incesantemente, si permanece a la escucha de la palabra de Dios y, sobre todo, si participa con fe en la celebración de la Eucaristía, presidida por el sacerdote. En este sentido, escribía el amado Juan Pablo II en su última encíclica Ecclesia de Eucaristía: La parroquia es una comunidad de bautizados que expresan y confirman su identidad principalmente por la celebración del sacrificio eucarístico”. Así es realidad. Sin la fuerza vivificadora que nos brinda la Eucaristía, ni la pastoral juvenil, ni los proyectos de formación de adultos, ni nuestra cercanía eficaz a los más pobres podrán subsistir por mucho tiempo. Por ello, propongo trabajar también este aspecto decisivo en la vida de nuestras comunidades. La vida de la Iglesia y de sus miembros va creciendo gracias al alimento que, como sarmientos, recibimos de la vid que es Cristo (Jn 15,1-10). La experiencia y el hecho cristiano parten de la experiencia del conocimiento del amor de Dios que se ha manifestado en Cristo Jesús: «como el Padre me amó, yo también os he amado a vosotros; permaneced en mi amor» (Jn 15,9). Pero para tener un encuentro personal que llene nuestro corazón plenamente y lo transforme según el modelo de Cristo, es necesario encontrarnos con Él y con su amor allí donde Él ha querido quedarse. No es posible ser cristiano sin Cristo; no se puede ser auténticamente discípulo de Cristo, y dar los frutos que cabe esperar de un discípulo, sin vincularnos personalmente con el Señor resucitado, a través del sacramento que Él mismo ha instituido para estar con nosotros hasta el final de los tiempos. A la celebración eucarística llevamos nuestras vidas y de ella salimos para cumplir cristianamente nuestras tareas, anhelos y proyectos, para compartir y testimoniar nuestra fe y para dar a conocer a todos el amor del Señor, especialmente a través de nuestro amor y caridad con los más pobres y necesitados. Todos estamos convocados a vivir de la manera más consciente y plena el encuentro con Cristo en la Eucaristía, cumpliendo su más ardiente deseo: “permaneced en mi amor” (Jn 15, 9).   En la carta apostólica Mane nobiscum Domine, nos invitaba el Papa Juan Pablo II a fortalecer nuestra fe y nuestro amor al sacramento que es el centro de la vida eclesial, y a vivir, en suma, una espiritualidad profundamente eucarística, tomando  “conciencia renovada del tesoro incomparable que Cristo ha encomendado a su Iglesia" (n. 29).  El Papa nos pedía conocer, amar y contemplar el rostro eucarístico del Señor, impregnándonos de sus actitudes eucarísticas, del modo de ser de Cristo en la Eucaristía y que pasa de Él a nosotros cuando celebramos y adoramos el misterio de nuestra fe (Ib. 25). El propio Juan Pablo II, en su encíclica Ecclesia de Eucaristía nos decía que "todo compromiso de santidad, toda acción orientada a realizar la misión de la Iglesia, toda puesta en práctica de planes pastorales, ha de sacar del misterio eucarístico la fuerza necesaria y se ha de ordenar a él como a su culmen" (EdeE 60).   En la celebración de la Santa Misa se perpetúa y actualiza de modo incruento el único sacrificio de la cruz. En ella se renueva la ofrenda sacrificial de Cristo al Padre en favor de toda la humanidad (EdeE 12), que nos impulsa a ofrecernos a Él como victima viva de alabanza y propiciación por los pecados del mundo. En ella recibimos el sustento que hoy necesitamos más que nunca, en estos tiempos recios que nos ha tocado vivir. En ella Jesús sigue siendo el Pan vivo bajado del cielo que alimenta nuestros corazones mientras peregrinamos hacia la casa del Padre. Vivamos cada día con emoción renovada la Santa Misa. Intensifiquemos la preparación cálida para recibir al Señor en nuestros corazones y hagamos cuanto esté a nuestro alcance para recuperar la acción de gracias, esos momentos de diálogo íntimo y también de crecimiento interior, en los que el Señor graba en nuestro corazón sus propios sentimientos y nos alienta en el camino de la santidad.   Como os pedía en una de mis cartas semanales del pasado mes de julio, es necesario seguir insistiendo en la recuperación del sentido cristiano del domingo, el día primordial de los cristianos, el día del Señor resucitado y del don de su Espíritu, y el señor de los días. El domingo es la pascua de la semana, el día en que todos estamos invitados a vivir la alegría de la salvación, a incrementar nuestra formación cristiana, a vivir con gozo la vida familiar, más difícil hoy en el curso de la semana, a hacer obras de caridad con los pobres y los enfermos y a gozar de la naturaleza, don de Dios.   Es urgente seguir insistiendo, sobre todo, en la importancia de la Eucaristía dominical, subrayando su dimensión evangelizadora, como es también necesario  que los sacerdotes cuidemos la dignidad de la celebración, de acuerdo con las normas de la Iglesia, pues no somos los dueños ni de la Eucaristía ni de nuestras comunidades. Es urgente también potenciar en nuestras parroquias la adoración y el culto eucarístico fuera de la Misa, verdadero manantial de santidad. Dios quiera que nuestras comunidades cristianas rivalicen en iniciativas que propicien la adoración eucarística, brindando a los fieles la posibilidad de contemplar al Señor, acompañarlo, expiar y reparar, pues de ello se derivarán muchos bienes sobrenaturales para nuestra Archidiócesis y para nuestras parroquias. Hagamos también todo lo posible por recuperar las actitudes físicas convenientes en la celebración, entre ellas la genuflexión, gesto lleno de amor, de sumisión y adoración al Señor presente en los sagrarios de nuestras iglesias.    La Eucaristía es la fuente de la comunión eclesial. Participar en ella exige vivir la comunión y la fraternidad. Participar en el banquete del Señor ha de convertirnos en artífices y promotores de comunión fraterna en un mundo herido por tantas formas de división y de discordia. La participación en la Eucaristía entraña efectivamente una exigencia firmísima de unidad para nuestras comunidades. En ella aprendemos a ser pan partido y sangre derramada en el servicio a nuestros hermanos y comprendemos cuál debe ser la medida y la intensidad de nuestra entrega. Ella es escuela de diálogo y colaboración, de fraternidad sincera, de perdón, de amor gratuito y de servicio a los últimos, los hermanos más pobres, los transeúntes, los ancianos, enfermos e inmigrantes. Con el Papa Juan Pablo II os recuerdo que este es el criterio básico de la autenticidad de nuestras celebraciones eucarísticas (EdeE 28), que de lo contrario pueden convertirse en un puro teatro. Hasta aquí las cuatro prioridades que deberán reclamar la atención de los sacerdotes y religiosos que trabajan en nuestra Archidiócesis y de los laicos, cualesquiera que sean los grupos o movimientos a los que pertenecen. La comunión en el plano doctrinal y disciplinar, y que se manifiesta también en el mutuo aprecio y afecto fraterno, necesita ser completada por la comunión en el plano pastoral, que es siempre manantial de eficacia en la evangelización y en el apostolado. La comunión nunca es un valor tangencial en la vida de la Iglesia. Pertenece a su misma entraña, puesto que la Iglesia, como nos dijeran San Cipriano y San Agustín y recoge el Concilio Vaticano II, “es una muchedumbre de pueblos reunidos por la unidad del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo” (LG 4). Esto quiere decir que la Iglesia sólo se realiza como Iglesia imitando la unidad de la que procede, mientras que se niega a sí misma y se trunca su edificación y crecimiento cuando surgen las fragmentaciones y las quiebras de la unidad.  Las citadas prioridades han de ser completadas con las correspondientes acciones por las  Delegaciones Diocesanas más concernidas, en concreto Pastoral juvenil, Apostolado Seglar, Hermandades y Cofradías, Pastoral Obrera, Orientación Social, Caritas Diocesana y Liturgia, de modo que puedan ser aprobadas en uno de los primeros Consejos Episcopales del mes de septiembre, para ser trabajadas ulteriormente en los Encuentros de Vicaría de comienzo de curso y en las reuniones arciprestales.  Bajo la protección maternal de la Santísima Virgen, tan querida y venerada en innumerables santuarios y ermitas de toda la geografía diocesana,  ponemos el curso pastoral que estamos iniciando. A Ella nos acogemos para que nos ayude a seguir con gozo y esperanza las huellas del Maestro. Él, que a través de su Espíritu, fecunda con la lluvia de su gracia nuestros mejores propósitos y proyectos, nos invita una vez más a echar las redes confiando en su Palabra y a remar con Él mar a dentro. Deseándoos un curso pastoral lleno de frutos sobrenaturales y apostólicos, contad todos con mi saludo fraterno y mi bendición. Sevilla, 1 de septiembre de 2010 + Juan José Asenjo Pelegrina Arzobispo de Sevilla  

domingo, 29 de agosto de 2010

Comentario al Evangelio del domingo. XXII

Jesús está comiendo invitado por uno de los principales fariseos de la región. Lucas nos indica que los fariseos no dejan de espiarlo. Jesús, sin embargo, se siente libre para criticar a los invitados que buscan los primeros puestos e, incluso, para sugerir al que lo ha convidado a quiénes ha de invitar en adelante. Es esta interpelación al anfitrión la que nos deja desconcertados. Con palabras claras y sencillas, Jesús le indica cómo ha de actuar: «No invites a tus amigos ni a tus hermanos ni a tus parientes ni a los vecinos ricos». Pero, ¿hay algo más legítimo y natural que estrechar lazos con las personas que nos quieren bien? ¿No ha hecho Jesús lo mismo con Lázaro, Marta y María, sus amigos de Betania? Al mismo tiempo, Jesús le señala en quiénes ha de pensar: «Invita a los pobres, lisiados, cojos y ciegos». Los pobres no tienen medios para corresponder a la invitación. De los lisiados, cojos y ciegos, nada se puede esperar. Por eso, no los invita nadie. ¿No es esto algo normal e inevitable? Jesús no rechaza el amor familiar ni las relaciones amistosas. Lo que no acepta es que ellas sean siempre las relaciones prioritarias, privilegiadas y exclusivas. A los que entran en la dinámica del reino de Dios buscando un mundo más humano y fraterno, Jesús les recuerda que la acogida a los pobres y desamparados ha de ser anterior a las relaciones interesadas y los convencionalismos sociales. ¿Es posible vivir de manera desinteresada? ¿Se puede amar sin esperar nada a cambio? Estamos tan lejos del Espíritu de Jesús que, a veces, hasta la amistad y el amor familiar están mediatizados por el interés. No hemos de engañarnos. El camino de la gratuidad es casi siempre duro y difícil. Es necesario aprender cosas como éstas: dar sin esperar mucho, perdonar sin apenas exigir, ser más pacientes con las personas poco agradables, ayudar pensando sólo en el bien del otro. Siempre es posible recortar un poco nuestros intereses, renunciar de vez en cuando a pequeñas ventajas, poner alegría en la vida del que vive necesitado, regalar algo de nuestro tiempo sin reservarlo siempre para nosotros, colaborar en pequeños servicios gratuitos. Jesús se atreve a decir al fariseo que lo ha invitado: «Dichoso tú si no pueden pagarte». Esta bienaventuranza ha quedado tan olvidada que muchos cristianos no han oído hablar nunca de ella. Sin embargo, contiene un mensaje muy querido para Jesús: "Dichosos los que viven para los demás sin recibir recompensa. El Padre del cielo los recompensará".

jueves, 5 de agosto de 2010

El Evangelio del dia.


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El Papa a los monaguillos: "Ayudar a los sacerdotes a difundir la fe" :: Vaticano :: Religión Digital

El Papa a los monaguillos: "Ayudar a los sacerdotes a difundir la fe" :: Vaticano :: Religión DigitalMás de 60.000 monaguillos de doce países europeos, de ellos 45.000 alemanes, asistieron hoy en el Vaticano a la audiencia pública del Papa, quien les exhortó a venerar la Eucaristía y a realizar "con amor, devoción y fidelidad" su labor. "La Eucaristía es un bien precioso, un tesoro cuyo valor no se puede medir. Es apoyo y fuerza para nuestro camino de cada día y vía hacia la vida eterna, es el don más grande que Jesús nos ha dejado", afirmó el Pontífice ante los miles de jóvenes. La presencia de tantos muchachos y muchachas en el Vaticano, tras los numerosos escándalos de abusos de menores por parte de clérigos en diferentes países, entre ellos EEUU, Irlanda, Alemania, Austria, Holanda, Italia y Bélgica, testimonia, de muestra según señalaron fuentes vaticanas, la "gran confianza" en la Iglesia católica y en el Pontífice por parte de las familias. Representantes de la organización Coetus Internationalis Ministratium (CIM), que les agrupa, señalaron que esos casos no han influido a la hora de venir a Roma, lo que no significa, que no se trate de hechos deplorables y que haya que esforzarse por mejorar la vigilancia. En una mañana calurosa y en una plaza de San Pedro abarrotada también por miles de personas de todo el mundo, entre ellos centenares de españoles y latinoamericanos, Benedicto XVI reanudó su encuentro semanal con los fieles, tras tres semanas de vacaciones en la residencia de Castel Gandolfo, a 33 kilómetros al sur de Roma, donde transcurre el verano. Benedicto XVI llegó al Vaticano procedente de Castel Gandolfo en helicóptero. Desde el helipuerto se trasladó en el "papamóvil" a la plaza de San Pedro, cubriendo la cabeza del sol con un sombrero rojo, el tradicional "galero". El Papa Ratzinger recorrió la plaza, siendo acogido con vivas, palmas y ondear de banderas por los miles de jóvenes, de edades comprendidas entre 14 y 25 años, procedentes de Alemania, Francia, Bélgica, Suiza, Rumanía, Eslovaquia, Hungría, Portugal, Albania, Italia, Polonia y Croacia. En deferencia a que la mayoría de los presentes eran de lengua alemana, utilizó este idioma para la catequesis, que dedicó a la figura de san Tarcisio, patrón de los ministrantes, como también son conocidos los monaguillos. El joven Tarcisio vivió en Roma en la segunda mitad del siglo III, en la época del emperador Valeriano y durante las persecuciones cristianas. Murió lapidado por negarse a entregar a los paganos la Eucaristía que llevaba en su pecho para dar a cristianos enfermos. "Que el testimonio de Tarcisio nos enseñe el profundo amor y veneración que debemos tener hacia la Eucaristía. Es un bien precioso, un tesoro cuyo valor no se puede medir. Es el Pan de la vida, es Jesús que se convierte en alimento, apoyo y fuerza para nuestro camino de cada día y vía hacia la vida eterna, es el don más grande que Jesús nos ha dejado". Benedicto XVI animó a los muchachos a servir a Dios con generosidad y a desarrollar su labor "con amor, con devoción y con fidelidad y a prepararse bien para la Misa". Concluida la audiencia, el Papa bendijo una nueva estatua del santo, de cinco metros de altura y cuatro mil kilos de peso, que será colocada en las catacumbas de San Calixto, en el sur de Roma, donde se encuentra el sepulcro de Tarcisio. Concluida la audiencia, el Pontífice regresó al Palacio Pontificio de Castel Gandolfo, donde el domingo rezará el ángelus ante varios centenares de fieles. (RD/Efe)

53.000 monaguillos se reunirán en San Pedro para un congreso internacional

El Camino en GPS

sábado, 24 de julio de 2010

El Arciprestazgo celebra las Bodas de Oro de D. José el Párroco del Ronquillo.

Con la Misa de acción de gracias en el Ronquillo, clausuramos el año sacerdotal. Acompañando a D. José que celebraba sus Bodas de Oro sacerdotales.Desde aquí felicitamos a este querido sacerdote y rogamos a Dios por él.

viernes, 16 de julio de 2010

Ante la nueva ley del aborto. Declaración de la Conferencia Episcopal Española.

ANTE LA ENTRADA EN VIGOR DE LA NUEVA LEY DEL ABORTO Declaración de la Conferencia Episcopal Española MADRID, lunes 5 de julio de 2010 (ZENIT.org).- Ofrecemos a continuación una Declaración sobre la nueva Ley española del Aborto hecha pública hoy por la Conferencia Episcopal de este país. * * * * * Ante la entrada en vigor de la nueva Ley del aborto Madrid, 05 de julio de 2010 Hoy entra en vigor la nueva Ley del aborto. Es necesario recordar que se trata de una ley objetivamente incompatible con la recta conciencia moral -en particular, la católica- ya que, desde el punto de vista ético, empeora la legislación vigente por los siguientes motivos fundamentales. Primero, y sobre todo, porque considera la eliminación de la vida de los que van a nacer como un derecho de la gestante durante las primeras catorce semanas del embarazo, dejando prácticamente sin protección alguna esas vidas humanas, justo en el tiempo en el que se producen la gran mayoría de los abortos. En segundo lugar, porque establece un concepto de salud tan ambiguo que equivale a la introducción de las llamadas indicaciones social y eugenésica como justificación legal del aborto. En tercer lugar, porque impone en el sistema educativo obligatorio la ideología abortista y “de género”. Estos y otros motivos han sido explicados por la Comisión Permanente de la Conferencia Episcopal en su Declaración de 17 de junio de 2009, que la Asamblea Plenaria hizo expresamente suya en el comunicado final del 27 de noviembre de 2009. Los obispos concluyen la Declaración con las siguientes palabras: “Hablamos precisamente en favor de quienes tienen derecho a nacer y a ser acogidos por sus padres con amor; hablamos en favor de las madres, que tienen derecho a recibir el apoyo social y estatal necesario para evitar convertirse en víctimas del aborto; hablamos en favor de la libertad de los padres y de las escuelas que colaboran con ellos para dar a sus hijos una formación afectiva y sexual de acuerdo con unas convicciones morales que los preparen de verdad para ser padres y acoger el don de la vida; hablamos en favor de una sociedad que tiene derecho a contar con leyes justas que no confundan la injusticia con el derecho”.

sábado, 3 de julio de 2010

Se casa el Hermano Mayor de los Romeros.

El sábado a las 6:30 de la tarde tendrá lugar el enlace matrimonial de Antonio y Rocío. Desde aquí nos unimos todos a este alegre acontecimiento y pedimos al Señor para que sean una familia santa.