Hoy 12 de junio se conmemora el 17 aniversario de Ordenación sacerdotal de nuestro Párroco. Desde aquí nos unimos todos en acción de gracias a Dios en la Misa de 9 de la tarde, por el don del sacerdocio y por los 17 años del nuestro. ¡Muchas Felicidades D. Joaquín !
UNA IGLESIA VIVA CON PASADO, CON PRESENTE Y CON FUTURO. Actualmente son ocho los grupos que constituyen la Parroquia de Santiponce: Cáritas, Pastotal de la Salud, Pastoral Familiar, Catequesis, Jóvenes, Grupo Parroquial Romeros de San Isidoro del Campo, Hermandad del Rosario , Hermandad del Rocío, Asociación del Sagrado Corazón y Asociación de la Santa Cruz.
¡¡¡¡Gracias Santidad!!!!
¡¡¡Gracias Santidad!!
sábado, 12 de junio de 2010
Aniversario sacerdotal de nuestro Párroco.
Hoy 12 de junio se conmemora el 17 aniversario de Ordenación sacerdotal de nuestro Párroco. Desde aquí nos unimos todos en acción de gracias a Dios en la Misa de 9 de la tarde, por el don del sacerdocio y por los 17 años del nuestro. ¡Muchas Felicidades D. Joaquín !
martes, 8 de junio de 2010
Decálogo de un matrimonio feliz.
DECÁLOGO DEL MATRIMONIO FELIZ
1. Nunca estéis enfadados los dos a la vez.
2. No os gritéis jamás, a no ser que la casa se incendie.
3. Si uno de los dos debe ganar una discusión, deja que sea el otro.
4. Si tienes que criticar, hazlo con amor y delicadeza.
5. Nunca menciones errores del pasado.
6. Olvídate del mundo entero antes que de tu pareja.
7. Nunca os vayáis a dormir sin haber hecho las paces por una discusión.
8. Al menos una vez al día, hazle un comentario amable o ten un gesto de amor.
9. Cuando te hayas equivocado, admítelo y pide perdón. Si se equivoca, perdónale.
10. Se necesitan dos para una pelea, y quien no tiene la razón es normalmente el que más habla
sábado, 5 de junio de 2010
Cáritas sitúa en 9 millones los españoles que viven bajo el umbral de la pobreza
La crisis económica ha provocado que en dos años, de 2007 a 2009, el porcentaje de los pobres en España aumente un 3,4 por ciento, lo que supone que hay un millón más de personas que vive por debajo del umbral de la pobreza y ya superan los 9 millones.
Estos son datos del estudio, elaborado por la Fundación Faessa para Cáritas que analiza "el primer impacto de la crisis en la cohesión social en España", que ha sido presentado hoy y que constata que las mujeres, los jóvenes y los inmigrantes son los más afectados.
El estudio, que ha sido explicado por su responsable, el profesor de la Universidad Pública de Navarra Miguel Laparra, ha sido elaborado a partir de 3.500 encuestas en toda España que recogen las mismas preguntas que se hicieron en 2007, antes de la crisis, para el informe Fossa sobre exclusión y desarrollo social en España.
Si antes de la crisis los pobres en España representaban el 19,3 por ciento de la población, en 2009, ha aumentado al 22,7 por ciento, una cifra que comprende a aquellos que viven en una "pobreza moderada" (ingresan 6.000 euros al año) y que se sitúan en el 19,6 por ciento, y los que son pobres "severos" (ingresan menos de 3.000 euros al año). La exclusión social afectaba en 2009 al 18,6 por ciento de los hogares españoles, en tanto que en 2007, la cifra era menor, 15,3.
En particular, el estudio señala que mientras que en 2007 había 14.320.000 de hogares integrados, a los que no afectaba la exclusión social, esa cifra ha descendido en 2009, y se sitúa en 13.944.000, es decir 2.185.000 de hogares han pasado a una situación de exclusión social.
En cuanto a los hogares con índices de exclusión social, en 2007 eran 2.795.000, de los cuales 1.809.000 han mejorado su situación y están en la categoría de "integrados", mientras que 986.000 han permanecido igual y suman 3.171.000 (ya que se suman los 2.185.000 de hogares que han pasado de integrados a excluidos).
Según el profesor Laparra, ahora "la pobreza afecta a sectores más amplios y el desempleo afecta a todos los sectores, aunque con distintas intensidades". Asimismo, según el estudio, casi uno de cada cuatro hogares encabezados por mujer está en situación de exclusión social, ya que a este colectivo le afecta la crisis con "bastante intensidad", al igual que a jóvenes e inmigrantes.
En cuanto a éstos últimos, Laparra ha señalado que les ha afectado "el doble" y tienen también el "doble" de dificultades para salir de esa situación. (RD/Efe)
viernes, 4 de junio de 2010
Carta el Párroco en la fiesta del Corpus Christi.
Homilia del Arzobispo en la fiesta del Corpus.
SOLEMNIDAD DEL CORPUS CHRISTI
Catedral de Sevilla
1. "Glorifica al Señor Jerusalén, alaba a tu Dios Sión". Con estas palabras del salmo 147, con que el pueblo de Israel bendecía a Dios después de librarle del hambre en tiempo de sequía, nos señala la liturgia las actitudes con que la Iglesia, nuevo Pueblo de Dios, celebra hoy la solemnidad del Corpus Christi: proclamando públicamente en nuestras calles la verdad salvadora de la Eucaristía, bendiciendo, adorando y aclamando al Señor que sacia nuestra hambre espiritual con flor de harina, con el sacramento santísimo de su cuerpo y de su sangre. ¡Solemnidad del Corpus Christi! ¡Día para la veneración pública del Santísimo Sacramento en la Iglesia extendida por todo el orbe! ¡Día para agradecer a Dios uno y trino este don inconmensurable! ¡Día para confesar sin rubor nuestra fe en la presencia real de Cristo en la Eucaristía y fomentar la piedad y veneración de los fieles ante el Cristo ofrecido, glorificado e intercesor, hecho presencia y cercanía!
2. ¡Eucaristía, misterio del amor inaudito de Cristo, que antes de volver al Padre, se queda con nosotros en su Palabra, en la Iglesia, sacramento de Jesucristo, en nuestros hermanos, en los sacramentos y, sobre todo y por antonomasia, en las especies eucarísticas! (SC 7). ¡Eucaristía, misterio de la suprema condescendencia de Cristo que no nos deja huérfanos, obra grandiosa del poder de Dios, que cada día permite que el pan y el vino, fruto preciado de nuestros campos, por la palabra del sacerdote, se transformen en el cuerpo y en la sangre del Señor!
3. Gracias al prodigio de la transustanciación, queridos hermanos y hermanas, en los dones eucarísticos está el Señor con una presencia real y verdadera. Esta presencia del todo singular eleva a la Eucaristía por encima de los demás sacramentos y hace de ella el sacramento por excelencia, el "don por excelencia" (EE 11). La Eucaristía es el don del mismo Cristo, de su persona, de su cuerpo, sangre, alma y divinidad. La suya no es una presencia simbólica sino real. Las palabras de Jesús en el momento de la institución (Mt 26,26-28), nos están diciendo que su intención no es dejarnos sólo un símbolo que nos recuerde su entrega redentora, sino quedarse con nosotros con una presencia misteriosa, pero real, verdadera y sustancial, hasta su vuelta. Por ello, la Eucaristía es el misterio de nuestra fe. Los sentidos no pueden percibirlo, pero la fe, como nos dice Santo Tomás en sus himnos eucarísticos, está segura de las palabras del Señor.
4. "Esto es mi cuerpo que se entrega por vosotros". "Esta es mi sangre, derramada para el perdón de los pecados". San Pablo nos acaba de recordar estas palabras del Señor en el momento cumbre de la piedad y del amor de Cristo por la humanidad, anticipo sacramental de su amor desbordante en la Cruz. Cumpliendo su mandato, el sacerdote repite estas palabras en la Santa Misa y entonces el tiempo retrocede y los cristianos del siglo XXI nos hacemos comensales de la cena santa de Jesús y sus Apóstoles en el Cenáculo. En la Santa Misa, el cuerpo y la sangre de Cristo, su vida y su persona, se hacen presentes ante nosotros con el mismo realismo y verdad que en aquella noche, con la misma fuerza, con la misma intensidad. A partir de la consagración, sobre el altar resplandece el cuerpo resucitado y glorioso de Jesús. Desde allí nos llama y nos sostiene. Hacia él nos encamina y nos atrae.
5. Los miles y miles de sagrarios del mundo entero mantienen presente la ofrenda de Jesús. Revestido de un cuerpo como el nuestro es nuestro vecino, compañero de peregrinación, apoyo de nuestra debilidad y alimento de nuestras almas. En el sagrario, tenemos la sorprendente presencia sacramental de Jesucristo. Por ello, la exposición del Santísimo Sacramento, la visita diaria al Sagrario y, sobre todo, la participación en la Santa Misa, es acercarnos a la ternura de Belén, es contemplarle con María y José en la intimidad del hogar de Nazaret; es sentarnos entre los oyentes del Sermón de la Montaña; es cruzar la mirada con el Señor de la misericordia y del amor que cura a los enfermos y perdona a los pecadores; es abrazarnos a sus pies como María Magdalena; descansar como Juan en el pecho del Señor; estar con María junto al cuerpo destrozado de Cristo al pie de la Cruz; es comer y conversar amigablemente con el Resucitado a orillas del lago y postrarnos ante Él como Tomás para gritarle "Señor mío y Dios mío". Es, por fin, recibirlo en nuestro corazón como alimento de vida y santificación. Por ello, la Santa Misa es fuente de vida. Cuántos cristianos la dejan con cualquier excusa. Dicen que se aburren, que no la necesitan. ¿Seria igual la vida de los matrimonios y de las familias, sería igual la vida de nuestros jóvenes, sería igual la relación de unos con otros, si todos viviéramos intensamente cada semana la maravilla que es la Eucaristía?
6. La presencia del Señor en la Eucaristía, queridos hermanos y hermanas, no es estática, sino profundamente dinámica. Desde la Eucaristía el Señor nos fortalece, nos diviniza, nos aferra para hacernos suyos, para transformarnos y asimilarnos a Él. Por ello, es el auténtico camino de renovación de nuestras comunidades cristianas. ¡Cuánto consuelo, cuánta fortaleza, cuánta fidelidad, cuántas virtudes han crecido en la íntima comunicación de los fieles cristianos con el Señor, en la visita al Santísimo y en la adoración silenciosa del Santísimo Sacramento! Junto a la Eucaristía crecerá el anhelo de santidad, el amor a Jesucristo y la caridad pastoral de nuestros sacerdotes y seminaristas. De la cercanía a la Eucaristía han de salir los jóvenes cristianos, limpios, alegres y generosos, capaces de vivir una vida nueva y de construir la nueva civilización del amor. Junto a la Eucaristía surgirán vocaciones al sacerdocio y a la vida consagrada. En el amor a la Eucaristía crecerán las familias cristianas unidas, fecundas y evangelizadoras. En el amor a la Eucaristía nos ha de venir la renovación de nuestras parroquias, el vigor espiritual y apostólico de nuestra Iglesia diocesana, el crecimiento en la fe y la victoria sobre el pecado que oprime nuestras vidas y desgarra nuestra sociedad. Jesús sigue siendo el Pan vivo bajado del cielo que alimenta nuestros corazones mientras peregrinamos hacia la casa del Padre, "la Cena que recrea y enamora", "fuente que mana y corre", como escribiera con gran belleza literaria San Juan de la Cruz.
7. En esta mañana, mientras acompañamos al Señor por nuestras calles, pidámosle que fortalezca nuestra fe y que perdone nuestras omisiones y deficiencias con este divino sacramento. Demasiadas veces nos hemos olvidado de El, demasiadas horas, queridos hermanos sacerdotes, están cerrados nuestros templos, demasiadas veces quedan abandonados los sagrarios, demasiadas veces los cristianos despreciamos este alimento celestial o lo dejamos por cualquier excusa inconsistente. Seguro que a su paso por nuestra ciudad, Jesús va a encontrar muchas personas que viven una existencia anodina y sin sentido, anclada en el nihilismo y el hastío. Pidámosle que haga brillar sobre ellos la luz eterna de Dios, que ilumina el corazón del hombre, disipa las tinieblas del pecado y abre ante nuestros ojos caminos de vida y de santificación. Pidámosle que nos haga heraldos y misioneros de su presencia, que despertemos en nuestros hermanos el deseo de encontrarse con Él; que a través nuestro, como Pedro y Andrés, puedan decir "Hemos encontrado a Jesús" (Jn 1,41), "hemos visto al salvador".
8. Queridos hermanos y hermanas: Con la guía segura de la exhortación apostólica Sacramentum caritatis del Papa Benedicto XVI, todos estamos invitados a profesar la fe en la Eucaristía en toda su integridad. No es tiempo de más vacilaciones teológicas y pastorales en torno al misterio de la presencia real de Jesucristo en la Eucaristía, ni sobre su carácter de sacrificio y oblación sacerdotal, ni de interpretaciones que vacían la fe de la Iglesia. Es tiempo más bien de profundización interior en toda la belleza y armonía de este sacramento, "Amor de los Amores". El misterio adorable de la Eucaristía ha de ser celebrado con toda dignidad, como la Iglesia nos pide y desea, como el Papa nos señala en su exhortación, cuidando su celebración con toda delicadeza interior y exterior, guardándolo y venerándolo en el Sagrario con piedad creciente, recreando nuestra oración personal y comunitaria ante la santísima Eucaristía y recuperando las actitudes externas de veneración y respeto allí donde, por desgracia, se han perdido.
9. No olvido que el día del Corpus Christi es también el Día de la Caridad, en el que se nos pide una mirada atenta y compasiva, como la de Jesús, a los pobres y marginados de los pueblos y ciudades de nuestra Diócesis. Jesús en la Eucaristía reúne a los hijos de Dios dispersos. Por ello, la Eucaristía es fermento de unidad y reconciliación, de amor fraterno, que no es simple solidaridad humana, sino el amor sincero, generoso y regenerador que nace del Corazón de Cristo, el amor que se aprende al pie de la Cruz, un amor que los cristianos aprendemos también en la mesa de la Eucaristía y junto al sagrario; un amor que tiene que regenerar nuestra sociedad, purificarla de todos los pecados, de todas las injusticias, de la violencia contra las mujeres, de todas las agresiones contra la vida de los más débiles; un amor que tiene que hacer de nosotros una comunidad abierta a las necesidades de los inmigrantes, de los ancianos y enfermos, de todos los que se sientan solos y angustiados en estos momentos de tanto dolor para los pobres, los parados y los que han dejado de percibir el subsidio de desempleo. En este Día de la Caridad, seamos generosos en la colecta que hoy tiene como destinatarios a los más pobres de nuestra Diócesis, a los que Caritas sirve.
10. Termino ya destacando el nexo profundo que existe entre la Eucaristía y la Santísima Virgen. Ella concibió en sus purísimas entrañas el precioso cuerpo y la preciosa sangre de su Hijo. Ella fue el sagrario más limpio y santo que jamás ha existido. De su seno bendito nació hace dos mil años el cuerpo santísimo que veneramos en la Eucaristía. Que ella, mujer eucarística, nos ayude a todos a crecer en amor, respeto y veneración por este augusto sacramento y nos aliente a servir también a los pobres y necesitados, a ponernos de su parte y en su lugar, pues también ellos son hijos suyos y hermanos nuestros. Así sea.
+ Juan José Asenjo Pelegrina
Arzobispo de Sevilla
martes, 1 de junio de 2010
No perder la tradición del Palio.
Durante años en la fiesta del Corpus el Santísimo ha salido bajo palio por las calles de nuestro pueblo. De ahí la costumbre de los altares ya que en ellos se depositaba la Custodia para que el sacerdote descansara e impartía la bendición. Este año que ha sido dedicado al sacerdote hemos querido recordar esa costumbre pero por falta de tiempo ha sido tarde. De tal manera que el año que viene lo haremos así. Ni que decir tiene que no se vaya a sacar más el paso de la custodia que con tanto cariño regaló una hija de este pueblo para el Señor. La idea es intercalar la salida del Señor con el Palio y con el Paso para mayor gloria de Dios.
Rotundo éxito de la participación del pueblo en la Feria del Libro.
Enlace Matrimonial.
domingo, 30 de mayo de 2010
Feria del Libro: Patio de los naranjos del monasterio.
viernes, 28 de mayo de 2010
La Hermandad del Rocío regresa al pueblo.
jueves, 27 de mayo de 2010
Hoy jueves entrada de la Hermandad del Rocío.
miércoles, 26 de mayo de 2010
Triduo al Corpus.
Os comunicamos que el próximo jueves, viernes y sábado, primero de mes, tendrá lugar el Triduo al Corpus. El jueves y el vienes a las 8.30 hasta las 9 exposición del Santísimo. A las 9 la santa Misa. El sábado la Misa será a las 10.30. Una hora antes se Expondrá el Santísimo para la oración.
En la Misa del viernes, se celebrará el Sacramento de la Unción a las personas mayores y a los enfermos. Los que no puedan venir , que avisen al párroco para atenderlos en la casa.
La procesión del Corpus será el sábado por la tarde a las 8.30.
domingo, 23 de mayo de 2010
"Defender la vida siempre", carta pastoral (21-03-10)
Queridos hermanos y hermanas:
En noviembre de 2007, la Conferencia Episcopal Española, decidió instituir una Jornada específica por la Vida a celebrar todos los años el día 25 de marzo, fiesta de la Encarnación del Señor. Pocas fechas son tan aptas, pues el misterio de la Encarnación del Señor nos invita a considerar la grandeza y dignidad de la vida humana. En efecto, el Hijo de Dios comenzó su vida en la tierra en el seno de su Madre. Este misterio nos recuerda, pues, que la vida humana tiene un valor sagrado, que todos debemos reconocer, respetar y promover porque es un don de Dios.
Son muchas las amenazas que se ciernen sobre la vida: el hambre, que padece un tercio de la humanidad; la violencia doméstica y la muerte de tantas mujeres a manos de aquellos con los que compartían su vida; los accidentes de tráfico, consecuencia de la irresponsabilidad; los accidentes laborales que terminan en tragedia, fruto en muchos casos de un liberalismo económico desbocado; la tragedia del SIDA que llena de dolor a muchas familias; las drogas, que roban la libertad y arrancan la vida de tantos jóvenes; y sobre todo, el drama del aborto, que a su gravedad intrínseca, por ser la eliminación voluntaria y querida de un ser humano a petición de sus progenitores, se une la tragedia de su aceptación sin pestañear por una parte de nuestros conciudadanos en nombre del progreso y de la libertad de la mujer.
El pasado 4 de marzo, el Boletín Oficial del Estado publicaba la llamada Ley de Salud Sexual y Reproductiva y de la Interrupción Voluntaria del Embarazo, que en realidad no es otra cosa que una liberalización total del aborto, considerado como un derecho de la mujer, mientras se conculcan los más elementales derechos del hijo que lleva en sus entrañas. La norma entrará en vigor el próximo 4 de julio. Su carácter legal no le confiere el marchamo de moralidad, pues no todo lo que es legal es moral. El aborto es siempre una inmoralidad, no es progreso sino regresión. En realidad es un “crimen abominable”, como lo calificó el Concilio Vaticano II. Por ello, bienvenida sea la II Jornada de la Vida, que quiere ser una invitación a las comunidades cristianas a orar y proclamar el valor sagrado de toda vida humana desde su comienzo en la fecundación hasta su ocaso natural. De la oración debe brotar un compromiso decidido para sustituir la “cultura de la muerte” por una cultura que acoja y promueva la vida.
En su primera visita apostólica, en noviembre de 1982, el Papa Juan Pablo II nos dejó a los españoles este mensaje, que muchos años después no ha perdido actualidad: “Quien negara la defensa de la persona humana más inocente y débil, de la persona humana ya concebida aunque todavía no nacida, cometería una gravísima violación del orden moral. Nunca se puede legitimar la muerte de un inocente. Se minaría el mismo fundamento de la sociedad”. Urge, por ello, que los católicos nos sensibilicemos ante este tema auténticamente mayor, que tratemos de sensibilizar a nuestros conciudadanos y que anunciemos a todos el Evangelio de la Vida.
En las últimas décadas ha crecido, gracias a Dios, la conciencia de la dignidad sagrada de la persona humana, pero de modo excesivamente selectivo. Todos abominamos de la tortura, de la pena de muerte y de la violencia contra las mujeres. Son muchos los voluntarios, sobre todo jóvenes, que se comprometen en el servicio a los pobres, aquí y en el Tercer Mundo. Aplaudo y apoyo las incitativas de los militantes de la HOAC cuando muere un trabajador en accidente laboral. Dios quiera que vaya creciendo también nuestra conciencia de que la vida debe ser promovida, tutelada y defendida en todas sus fases. En este sentido, respaldo y aliento a las instituciones, confesionales o no, que promueven iniciativas a favor de la vida y que ayudan a las madres en circunstancias difíciles para que acojan generosamente el fruto de sus entrañas.
Ruego a los sacerdotes que en la eucaristía del día 25 hablen del don sagrado de la vida y que organicen actos especiales de oración con esta intención. Ruego también a los catequistas, profesores de Religión y responsables de grupos y movimientos apostólicos que se impliquen en esta Jornada y que recuerden a todos que el derecho a la vida es el primer derecho fundamental. En diciembre de 2007, la Asamblea General de la ONU adoptó una resolución por la que se invitaba a los Estados miembros a instituir una moratoria en la aplicación de la pena de muerte. Dios quiera que llegue también el día en que el aborto sea suprimido de nuestras leyes y todos reconozcamos el inmenso y trágico error cometido en los siglos XX y XXI por la humanidad.
Para todos, mi saludo fraterno y mi bendición.
+ Juan José Asenjo Pelegrina
Arzobispo de Sevilla
martes, 18 de mayo de 2010
Mes de Mayo: Mes de María.
Queridos hermanos y hermanas:
Os confieso que uno de los recuerdos más entrañables de mi infancia y de mis años de Seminario son las flores de mayo. Recuerdo con nostalgia los ramilletes de flores de humildes amapolas y lirios silvestres que nos preparaban nuestras madres para poner a los pies de la Virgen después de recitarle una sencilla poesía en la parroquia o el colegio. Recuerdo también las flores espirituales que los seminaristas recogíamos por
la mañana antes de llegar a la capilla, con un obsequio a la Señora, que depositábamos a sus pies y que a lo largo del día tratábamos de cumplir. Recuerdo, por fin, las sentidas consagraciones a María que hacíamos por cursos y la de todo el Seminario en el último día de mayo. Hoy muchas de estas prácticas devocionales han desaparecido y no deja de ser una lástima. Estoy convencido de que nos sirvieron muy mucho para enraizar en nuestro corazón la devoción y el amor a la Virgen.
En los últimos decenios, no han faltado quienes nos han
dicho, con palabras explícitas o con actitudes, que la devoción a la Virgen es algo poco recio, demasiado blandengue y sen- timental y, por ello, impropio de personas espiritualmente maduras. Algunos se han atrevido a afirmar que la devoción a María es algo accidental, un adorno del que se puede prescindir. Otros, por fin, han asegurado que el culto y el amor a la Virgen nos distrae y aleja de Jesucristo, el único mediador y salvador.
Ni qué decir tiene que estas afirmaciones no son verdaderas. La Santísima Virgen ocupa un lugar central en el misterio de Cristo y de la Iglesia y, por ello, la devoción y el amor a Santa María pertenecen a la entraña misma de la piedad cristiana. Ella es la madre de Jesús. Ella, como peregrina de la fe, aceptó humilde y confiada su misteriosa maternidad, haciendo posible la encarnación del Verbo. Ella fue la primera en admirar los milagros de su Hijo, la primera oyente de su palabra, su más fiel y atenta discípula, la encarnación más verdadera del Evangelio. Ella, por fin, al pie de la Cruz, nos recibe como hijos y acepta el dolor y la muerte de su Hijo y lo ofrece al Padre, convirtiéndose, por un misterioso designio de la Providencia de Dios, en corredentora de toda la humanidad. Por ser madre y corredentora, es medianera de todas las gracias necesarias para nuestra salvación, para nuestra santificación y para nuestra fidelidad, lo cual en absoluto oscurece o disminuye la única mediación de Cristo. Todo lo contrario, esta mediación maternal es querida por Cristo y se apoya y depende de los méritos de Cristo y de ellos obtiene toda su eficacia (LG 60).
La maternidad de María y su misión de corredentora no es algo que pertenece al pasado. Siguen vigentes, siguen siendo actuales: Ella, asunta y gloriosa en el Cielo, sigue actuando como madre, con una intervención activa, eficaz y benéfica en favor de nosotros sus hijos, impulsando, vivificando y dinamizando nuestra vida cristiana. Ésta ha sido la doctrina constante de la Iglesia, enseñada por los Padres de la Iglesia; vivida en la liturgia; celebrada por los escritores medievales y por nuestros más esclarecidos poetas; pintada o esculpida por nuestros mejores artistas, especialmente en nuestra Andalucía, tierra de María Santísima; enseñada por los teólogos y, sobre todo, por los Papas de los dos últmos siglos.
Por ello, la devoción a la Virgen, conocerla, amarla e imitarla, vivir una relación filial con Ella, acudir a Ella cada día, honrarla con el rezo del «Á gelus», las tres avemarías, el Rosario u otras devociones recomendadas por la Iglesia, no es algo accidental, de lo que podamos prescindir sin que se conmuevan los cimientos mismos de nuestra vida cristiana.
En la exhortación apostólica Marialis cultus, Pablo VI nos dejó escrita una frase que yo querría que se grabara en nuestros corazones: «Para ser auténticamente cristianos, hay
que ser verdaderamente marianos». Efectivamente, María es el Arca de la Alianza, el lu- gar de nuestro encuentro con el Señor; refugio de pecadores, consuelo de los afligidos y remedio y auxilio de los cris- tianos. Ella es la estrella de la mañana que nos guía y orienta en nuestra peregrinación por este mundo; Ella es salud de los enfermos del cuerpo y del alma. Ella es, por fin, la causa de nuestra alegría y la garantía de nuestra fidelidad.
Honremos, pues, a la Virgen cada día de nuestra vida y, muy especialmente, en este mes de mayo. Acudamos a visitarla en sus santuarios y ermitas con amor y sentido penitencial. Qué bueno sería que en nues- tras parroquias se restauraran las flores de mayo u otras devociones parecidas. El amor y el culto a la Virgen es un motor formidable de dinamismo espiritual, de fidelidad al Evangelio y de vigor apostólico. Que nunca nos acostemos tranquilos sin haber tenido un detalle filial con Nuestra Señora.
Para todos, mi saludo fraterno y mi bendición.
† Juan José Asenjo Pelegrina
Arzobispo de Sevilla
jueves, 6 de mayo de 2010
lunes, 3 de mayo de 2010
Tocando para la Misa del alba de romeros de las 7.30.
Primer Domingo de Mayo: Nuestra Romería.
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